Un nuevo estudio presentado en la reunión de la Royal Society sobre ADN antiguo en Londres la semana pasada reveló un hallazgo dramático: el genoma de uno de nuestros ancestros antiguos, los denisovanos, contiene un tramo de ADN que parece provenir de otra especie que actualmente es desconocida para la ciencia. El descubrimiento sugiere que hubo cruces entre distintas especies de homínidos en Europa y Asia hace más de 30.000 años. Pero, mucho más significativo fue el hallazgo de que también se apareaban con una especie misteriosa de Asia, que no es ni humana ni neandertal.
Los científicos se lanzaron a un torbellino de discusiones y debates al escuchar los resultados del estudio y de inmediato empezaron a especular sobre qué podría ser esa especie desconocida. Algunos han sugerido que un grupo podría haberse desviado hacia Asia desde el Homo heidelbergensis, que habitó África hace alrededor de medio millón de años. Se cree que serían los ancestros de los neandertales europeos.
Sin embargo, otros, como Chris Stringer, paleoantropólogo del Museo de Historia Natural de Londres, admitieron que “no tienen la menor idea” de qué podría ser esa especie misteriosa.
Se detectaron rastros del nuevo genoma desconocido en dos dientes y un hueso de un dedo de un denisovano, hallado en una cueva de Siberia. No hay muchos datos disponibles sobre la apariencia de los denisovanos debido a la escasez de fósiles, pero los genetistas e investigadores lograron reconstruir su genoma completo con gran precisión.
“Lo que empieza a sugerirse es que estamos ante un mundo tipo ‘El Señor de los Anillos’: había muchas poblaciones de homínidos”, afirmó Mark Thomas, genetista evolutivo del University College London.
La pregunta ahora es: ¿quiénes eran esas personas misteriosas con las que los denisovanos se apareaban?