Si visitás Escandinavia, es probable que te encuentres en una exposición sobre los vikingos. Hay muchas para elegir.
El Museo Nacional de Historia en la capital de Dinamarca, Copenhague, alberga una importante exposición permanente sobre los vikingos. El Museo de Historia de Suecia en Estocolmo presume la exposición más grande de la Edad de los Vikingos del mundo. Y el nuevo Museo Noruego de la Edad de los Vikingos en Oslo, que abrirá en 2027, promete ser el museo vikingo líder a nivel mundial. Mientras tanto, una exposición temporaria muestra los aspectos más destacados de hallazgos arqueológicos de la Edad de los Vikingos en el Museo de Historia Cultural.
Obviamente, los museos nacionales escandinavos esperan que el público, tanto nacional como internacional, visite sus museos para ver objetos y escuchar historias sobre los vikingos. Pero hay más en la obsesión de los museos nacionales con los vikingos que simplemente querer satisfacer la demanda. Los museos nacionales usan la historia para ayudar a modelar ideas sobre la identidad nacional y los vikingos suelen usarse para reflejar valores y necesidades actuales.
Durante el siglo XIX, cuando los proyectos nacionales eran populares, la Edad de los Vikingos se convirtió en una pieza clave de la construcción de la identidad nacional en Escandinavia. Desde entonces, los vikingos se han vuelto símbolos tan conocidos que hoy se reconocen en todo el mundo. En la imaginación popular, un vikingo es un hombre alto de hombros anchos que empuña una espada, y podría lucir un corte de pelo moderno tipo skin fade o llevar muchos tatuajes. Sin embargo, esta imagen es en su mayoría una invención.
Los expertos de los museos nacionales escandinavos saben que los vikingos eran un grupo diverso, lejos del mito del guerrero completamente masculino. Sin embargo, la imagen del guerrero vikingo masculino persiste obstinadamente, atrae a las multitudes y, al mismo tiempo, ronda las salas como un espectro inquieto.
En las tres exposiciones, el vikingo masculino surge como guerrero, navegante y comerciante. También se lo representa de forma reiterada como agricultor, pasando sus días trabajando la tierra. Las representaciones agrícolas añaden profundidad, pero la curaduría de las exposiciones tiende a enfatizar la imagen más popular por sobre la más compleja.
Un vistazo de esto se puede ver en la exposición sueca, que señala que muchos hombres y mujeres libres poseían armas, pero solo unos pocos se veían a sí mismos como guerreros. Aun así, las exposiciones destacan barcos, espadas y artefactos de comercio y viaje, ubicándolos en el centro.
Viking attire and jewelry at the National Museum of Denmark. (The National Museum of Denmark)
En Copenhague, a los visitantes del Museo Nacional se les invita a ver “nuestra exposición vikinga, donde exploraremos un mundo con más de 1,000 años de antigüedad —forjado por una cultura guerrera y los dioses Odín, Thor y Freyja”. Aquí vemos la historia real chocando contra la fantasía esperada de las leyendas nórdicas, guerreros y dioses.
Parece haber una tensión que sienten los curadores al darles al público lo que busca mientras presentan la historia real.
Otro lugar donde se puede ver esa tensión es en su representación de las vikingas. Si bien estas intuiciones intentan insertar a las mujeres en la imagen dominada por hombres de la Edad Vikinga, las descripciones de las vidas de las mujeres y su influencia social o cultural tienden a ser limitadas.
Existe una tradición de mostrar a las mujeres de la Edad Vikinga sólo cuando eran figuras excepcionales, como amantes nobles o escuderas (guerreras) femeninas, lo que hace que las mujeres comunes queden menos visibles. En otros lugares, las representaciones de las mujeres se adhieren a estereotipos de género centrados en sus roles en el hogar y su vestimenta. Tomemos este ejemplo de la exposición danesa, donde se afirma que “las huéspedes eran recibidas por la señora de la casa, que se encargaba de todo para asegurar que la ocasión fuera un éxito. Las mujeres desempeñaban un papel activo en la gestión de la granja y también viajaban mucho.” Otro pie de foto explica que: “La joyería y el equipo en las tumbas de muchas mujeres ricas y aristocráticas reflejan los roles complejos que estas mujeres tenían.”
Harald Bluetooth being baptised around 960 by Bishop Poppo the missionary. (Anagoria/ CC BY-SA)
La curaduría también se ocupa de las narrativas fundacionales nacionales de Escandinavia.
La historia de que la Edad Vikinga fue un momento crucial en el nacimiento de naciones y culturas se ve en diversas formas a lo largo de las tres exposiciones. La historia dice que, en este periodo, Escandinavia se convirtió en reinos cristianos unidos y distintos de una serie de tribus paganas descentralizadas. Hoy en día, los escandinavos difieren en su entusiasmo por esta narrativa. Pero todavía aparece en la forma en que se cuenta la historia de la época.
En Dinamarca, la historia se fusiona de manera fluida con la identidad nacional. Esto se ha visto reforzado por la leyenda de construcción nacional de Harald Bluetooth. Bluetooth fue padre de Sweyn Forkbeard y abuelo de Canuto el Grande – quien se convirtió al cristianismo tras presenciar el milagro del monje Poppo llevando una pieza de carbón encendida sin quemarse las manos.
Varios investigadores han observado que, desde la década de 1980, la Edad de los Vikingos se ha utilizado para crear narrativas contemporáneas convenientes. Por ejemplo, esas narrativas que sugieren encuentros culturales exitosos entre escandinavos y musulmanes en el pasado al resaltar hallazgos arqueológicos que atestiguan estos encuentros. Esto deriva de un deseo contemporáneo en Suecia y Noruega de crear un contrapeso al uso nacionalista de la Edad Vikinga que a menudo se dirige contra los musulmanes.
Como muestran estos ejemplos, crear una exposición de museo es un equilibrio delicado entre manejar narrativas tradicionales arraigadas en la imaginación popular y presentar representaciones precisas del pasado. Aun así, la obsesión de los museos nacionales escandinavos con los vikingos puede explicarse por su afán de presentar representaciones del pasado que tengan más que ver con el estado actual de la sociedad que con lo que se sabe del mundo vikingo.
Este artículo fue originalmente publicado bajo el título ‘The Vikings were more than bearded marauders but Scandinavia’s national museums continue to project that image’ by Julia Håkansson on The Conversation, and has been republished under a Creative Commons License.