Arqueólogos han recuperado ADN de Neandertal a partir de seis fragmentos de hueso de la mano encontrados en la Cueva Abauntz, en Navarra, en lo que los investigadores describen como la primera evidencia directa de Neandertales en los Pirineos Occidentales. Los restos pertenecían a un hombre adulto que murió hace unos 46.000 años, apenas unos pocos miles de años antes de que los Neandertales desaparecieran del registro fósil europeo. Este hallazgo proporciona a los investigadores un punto de partida inusualmente preciso para reconstruir la vida en este corredor poco explorado entre Iberia y el resto de Europa.
Restos de una mano derecha perteneciente al individuo neandertal de Abauntz, mostrados en distintas vistas. (Maria D. Guillén / IPHES-CERCA)
Seis Huesos, Un Neandertal Tardío
Según un comunicado del IPHES, cuatro fragmentos provinieron de la mano derecha del individuo: tres metacarpianos, los huesos largos de la palma, y un hueso del dedo medio. Otros dos fragmentos, al principio, fueron difíciles de identificar, pero el análisis de proteínas demostró que también eran humanos, mientras que las pruebas genéticas establecieron que el individuo era masculino. La datación directa por radiocarbono situó los huesos en aproximadamente 46.000 años de antigüedad, una rara combinación de evidencia física, genética y cronológica para restos de este periodo.
Los huesos también muestran marcas dejadas por animales carnívoros, lo que ofrece pistas sobre cómo llegaron a la cueva. La misma capa arqueológica contiene herramientas de piedra y huesos de animales, algunos de los cuales presentan marcas de corte por despiece. Como informa Noticias de Navarra, la secuencia más amplia de la cueva registra casi 50.000 años de actividad humana, desde ocupaciones de Neandertales hasta periodos prehistóricos posteriores.

Restos de ciervos con marcas de corte recuperados en el nivel 101 de Abauntz. (Equipo de Investigación de Abauntz/IPHES-CERCA)
Un Hallazgo Preciso de ADN
El ADN suele fragmentarse con el paso del tiempo, y su preservación depende en gran medida de la temperatura, la humedad, la química y las condiciones de enterramiento. En Abauntz, el equipo combinó pruebas genéticas con paleoproteómica (el estudio de proteínas antiguas) y datación por radiocarbono para identificar los fragmentos y fijar su edad. La importancia más amplia de este tipo de trabajo se refleja en Ancient Human DNA Discovered Hidden Inside Paleolithic Cave Walls, que describe cómo las huellas moleculares pueden sobrevivir en partes inesperadas de sitios prehistóricos.
El estudio genético de Abauntz continúa en curso, por lo que aún no existe un genoma completo para interpretar. Los investigadores esperan que revele si este hombre tenía parentesco con grupos de otras cuevas ibéricas, si las comunidades neandertales se desplazaron a través de los Pirineos y cuánta diversidad genética permanecía entre los últimos neandertales de Europa. Trabajos anteriores en El Sidrón, en Asturias, mostraron que el ADN antiguo puede revelar relaciones familiares y patrones sociales que los huesos por sí solos no pueden proveer.

Reconstrucción de la mano neandertal que incorpora los restos fósiles originales. (IPHES-CERCA)
Una Cueva en una Encrucijada
Abauntz se halla en una ruta natural que conecta la Península Ibérica con las regiones situadas al norte de los Pirineos. Esa posición convierte a la cueva en un recurso valioso no solo por albergar fósiles humanos, sino porque podría ayudar a probar cómo las personas y las ideas se movían a través de las montañas durante la fase final de la historia de los Neandertales. Descubrimientos relacionados, incluida la evidencia de talla en piedra española descrita en Tools Offer Fresh Insights into Neanderthal Life in Spain, muestran cómo la arqueología puede rastrear movimientos no solo a través de huesos sino también de materiales.
El hallazgo también llena una brecha geográfica. La investigación genética en Atapuerca y los estudios sobre rastros de Neandertales en el ADN humano moderno ya han establecido a España como un escenario clave para la investigación de la evolución humana. Abauntz añade un individuo tardío, fechado directamente, a ese registro, dejando abierta la cuestión de cómo estuvieron conectados los últimos grupos de Neandertales.
Qué Viene Después
Más de 25 especialistas participan en el proyecto, con investigadores del IPHES-CERCA, la Universidad de Varsovia, el Musée de l’Homme, la Universidad de Viena y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva que contribuyen a los análisis. Las excavaciones continúan, y se espera que los restos se exhiban en el Museo de Navarra una vez concluida la investigación actual. Hasta que se publiquen los resultados genéticos, los huesos de Abauntz siguen siendo menos una biografía terminada que una rara puerta de entrada a los capítulos finales de la vida de los Neandertales.
Por Gary Manners
Referencias
IPHES, 2026. Los primeros fósiles de Neandertal descubiertos en Navarra: restos de una mano de hace 46.000 años con ADN preservado. Disponible en: https://comunicacio.iphes.cat/cat/news/new/1186/category/1/noticies.html
Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology. 2016. Restos fósiles de 400.000 años en España proporcionan la evidencia genética más temprana de los Neandertales. Disponible en: https://www.mpg.de/10364707/hominins-sima-de-los-huesos
Noticias de Navarra. 2026. Hallazgo histórico en Abauntz: descubren los restos humanos más antiguos hasta la fecha en Navarra. Disponible en: https://www.noticiasdenavarra.com/cultura/2026/10/19/hallazgo-historico-abauntz-descubren-restos-11663925.html
Radley, D. 2026. Neanderthal hand fossils from a Spanish cave preserved 46,000-year-old DNA. Disponible en: https://archaeologymag.com/2026/10/neanderthal-hand-fossils-from-spain-preserved-dna/