Un día a principios de agosto, en el siglo IV d.C., ocurrió algo extraño en Roma. Quienes estaban afuera soportando el calor, caminando por la Colina Esquilina, habrían alzado la vista hacia el cielo para notar una formación de nubes curiosa, ciertamente muy distinta a la cubierta nubosa densa típica de la nevada, y se habrían sorprendido al ver copos de nieve flotando hacia la tierra – ¡en pleno verano! Algunos habrían huido para escapar de esa manifestación de la ira divina, mientras otros habrían extendido la mano para intentar atraparlos y verlos evaporarse como copos de nieve reales. Alguien lo observó y registró el suceso.
The Miracle of the Snow by Masolino da Panicale. Christ and the Blessed Virgin Mary observe Pope Liberius, who marks in the legendary snowfall the outline of the basilica by Masolino da Panicale (Public Domain)
Nueve siglos después, Bartolomeo da Trento, en su Liber epilogorum in gesta sanctorum, escribió que cuando el milagro de la nevada veraniega ocurrió en el siglo IV, el Papa Liberius dibujó en la nieve las líneas exteriores de la basílica de Santa Maria Maggiore. Dos siglos más tarde, alguien leyó en la antigua crónica de Fra’ Bartolomeo de Trento una descripción de este extraño suceso y encargó al artista Masolino da Panicale la pintura del tríptico de la Madonna della Neve.

Masolino da Panicale: Ilustración de “Las Vidas” de Giorgio Vasari, (edición de 1568) (Public Domain)
Madonna della Neve
Tommaso di Cristoforo Fini, conocido como Masolino, nació en 1383 en Panicale, Valdelsa. Giorgio Vasari, destacado como uno de los mejores rinettatori (limpiadores y grabadores de losetas de bronce utilizadas en fundiciones artísticas) y al servicio de Lorenzo Ghiberti (un artista florentino y creador de las puertas de bronce del Baptisterio de Florencia), estuvo en una posición privilegiada para captar la historia de los artistas contemporáneos en su Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos. Registró que Masolino comenzó a pintar en el año 1402, en Florencia. En torno a 1423, a una edad madura, se inscribió en la Corporación de Médicos y Oradores, que incluía también a pintores, ya que trabajaban con materiales químicos —los pigmentos usados para producir los colores. Volvió a Florencia a los 40 años, tras viajar mucho y pasar tiempo en Roma. Fue en Roma, quizá, donde habría oído hablar de ese ‘milagro’, que seis años más tarde lo inspiró a pintar el Tríptico de la «Madonna della Neve» en colaboración con Tommaso di Ser Giovanni di Monte Cassai, mejor conocido como Masaccio, y el ilustre Paolo Schiavo.
El Dr. Pinotti, en su obra de 1996 Angeli, Dei, Astronavi (Angels, Gods and Spaceships), plantea la cuestión de cómo Masolino da Panicale podría haberse atrevido a describir el avistaje de un OVNI y la nevada estival en Roma, en una era en la que todo aquello que se apartaba ligeramente de lo aceptable se consideraba brujería o milagro. La respuesta reside en que varios artistas del siglo XV eligieron enmarcar temas poco convencionales dentro de una dimensión religiosa mística.
- ¿Qué vieron los antiguos? Objetos voladores no identificados que dejaron huella en la historia temprana
- La historia antigua de los OVNIs y el documento no clasificado de Oppenheim y Einstein
- Los fenómenos retorcidos y las características extrañas del arte medieval

Dr Roberto Volterri en su estudio de la universidad, con detrás una buena cantidad de imágenes sobre objetos extraños que en el pasado remoto evolucionaron en nuestros cielos y que fueron inmortalizados por algunos pintores famosos (Imagen: Cortesía de Roberto Volterri)
El Dr. Roberto Volterri, arqueólogo de la Universidad de Roma, trabaja, entre otras cosas, en la ‘arqueometalurgia’, es decir, el análisis de hallazgos metálicos mediante técnicas sofisticadas como la Microscopía Electrónica de Barrido (SEM) y la Microanálisis por Dispersión de Energía (EDS). Aunque guarda un profundo respeto por los enfoques más científicos del conocimiento en sentido amplio; mientras aprecia mucho el llamado método galileano; y aunque confía casi ciegamente en la Diosa de la Razón, cada tanto admite tener ciertas dudas sanas. ¿Y si realmente hubiese algo de cierto en las reiteradas visitas de Objetos Voladores No Identificados, es decir, los ‘icónicos’ OVNIs?
Esto lo llevó a estudiar las representaciones pictóricas inusuales que sugieren o testifican la existencia de artesanías construidas por ‘manos’ alienígenas, que habrían cruzado los cielos de este planeta ‘prácticamente insignificante’, ubicado al borde de una galaxia, perdido en un Universo sin fin. Sus dudas se multiplican a medida que las desconcertantes verdades científicas se extienden más allá de toda proporción y experimenta un deseo de difundir estas dudas saludables en contraposición a algunas ‘verdades dadas’, en un intento de aportar una pequeña contribución a la fascinante hipótesis de que quizá no estamos solos en el Universo, y de vez en cuando, alguien viene a visitarnos.

Detalle de la pintura de Masolino da Panicale: se aprecian claramente las ‘copos de nieve’ cayendo de las extrañas ‘nubes’. Es muy plausible que Masolino haya utilizado crónicas antiguas que describían la caída de ‘bambagia silicea’ de OVNI. (Deriv: Roberto Volterri)
La ‘nieva’ en la pintura (en el Museo de Capodimonte, Nápoles) cae de una elongated ‘nube’, casi en forma de puro cigarro (nave nodriza?). Debajo y detrás se observan nubes más pequeñas, bien definidas en sus contornos, y como señala Roberto Pinotti, la mayoría de los ‘discos diurnos’ están equipados con cúpula. El Dr. Volterri compara las conocidas fotografías de otro ‘disco diurno’, tomadas el 5 de junio de 1955 en el cielo de Namur (Bélgica), con un segmento de la pintura de Masolino sobre el cornisa:

Foto de un Objeto Volador No Identificado tomada el 5 de junio de 1955 en el cielo de Namur (Bélgica). (Crédito de la imagen: Dr. Roberto Volterri)

La “nube” — la de la derecha, junto al cornisamento del edificio — que más se asemeja a un “Objeto Volador No Identificado”, en corto, a un platillo volador. (Deriv: Roberto Volterri)
La Madonna del platillo volante
El artista del siglo XV Sebastiano Maonardi (1460–1513) inmortalizó un hecho similar en un lienzo en La Madonna e San Giovannino (La Madonna y el niño con San Juan). Esta pintura, conservada en Florencia, en Palazzo Vecchio, Sala de Ercole, Loggiato de Saturno, reproduce un motivo característico del Renacimiento: la Virgen arrodillada con las manos dobladas y extendidas hacia el Niño Jesús, apoyado en un dobladillo de su manto.
La joya escondida de la pintura se describe en un artículo de Daniele Bedini, titulado Madonna of the flying saucer, publicado en el Notiziario Ufo de julio–agosto de 1996: “está claro la presencia de un objeto aéreo, plomo gris, inclinado hacia la izquierda y equipado con una ‘cúpula’ o ‘torreta’, aparentemente identificable como un vehículo volador de forma ovalada en movimiento”. En esta pintura, sobre el hombro derecho de la Madonna, un pastor —junto a su perro que ladra— observa el curioso disco brillante que se desplaza por el cielo. El Dr. Volterri, con software de procesamiento de imágenes, resalta otro pastor, sentado con sus ovejas, que también observa el extraño objeto que flota en el cielo.

Detalle de La Madonna con San Giovannino (Public Domain)

A la izquierda: la pintura atribuida a Sebastiano Mainardi (1460-1513) que muestra un objeto en forma de disco observado por un pastor y su perro, y el otro observador oculto entre sus ovejas. A la derecha: primer plano del objeto concreto, muy brillante, observado por los dos hombres y el perro que ladra. (Derivación de la imagen: Roberto Volterri)
La atribución, por tanto, no es segura, pero otra pintura de la escuela de Mainardi conservada en la Iglesia Parroquial del Espíritu Santo (siglo XVII) en Sommariva Perno, Piamonte, es bastante similar ya que representa a otro pastor con la mano parcialmente cubriendo la frente, mirando la llegada de un ángel sobre una especie de nube; y en este caso el perro del pastor también parece ladrar ante lo que ve en el cielo.
Extraterrestres en el partido de Florencia

Filamentos blancos similares a “nieve” cayeron de extraños objetos voladores no identificados (Imagen: CortesíaDr. Enrico Baccarini)
A las 15:27 del miércoles 27 de octubre de 1954, el partido Fiorentina-Pistoiese fue suspendido por un tiempo, porque todos los espectadores vieron cómo filamentos blancos, similares a nieve, caían de extraños objetos voladores no identificados. Esta sustancia, que parecía algodón blanco, fue analizada por el profesor Giovanni Canneri en el Instituto de Química Analítica de la Universidad de Florencia, quien concluyó que estaba compuesta de boro, silicio, calcio y magnesio. ¿Podría ser que se trate del mismo material que cayó en Roma en aquel lejano agosto del año 358 d.C.?

Encuentro de antepasados humanos con un extraterrestre. (anibal / Adobe Stock)
La Ciencia es la Verdad
Con el lema “La Ciencia es la Verdad. ¡No te dejes engañar por los hechos!”, el primer ‘mandamiento’ del famoso Decálogo del Experimento, el Dr. Roberto Volterri promueve reflexiones sobre la ciencia, los misterios de la vida y una curiosidad fecunda y saludable acerca de la posibilidad de que desde las profundidades del cosmos, o quizá incluso desde nuestro pequeño sistema solar, alguien, desde la antigüedad más remota, haya tenido la idea de visitarnos. Alguien que parece seguir queriendo dejar solo trazos intangibles, esquivos—a veces muy improbables, pero a veces tangiblemente perturbadores—, cuyas identidades no conocemos, pero de cuyo paso por los cielos de nuestro diminuto planeta estamos suficientemente seguros. Podemos estar casi tan seguros como los testimonios de los oscuros ‘pintores’ de las cuevas Tassili —que quizá tuvieron encuentros muy cercanos— casi tanto como los habitantes desorientados de las primeras ciudades de nuestra península, cuyas ‘visiones’ nos han sido transmitidas por los escritores más célebres como Tito Livio o Giulio Ossequente, casi tanto como lo que ofrecen artistas establecidos como Filippo Lippi, Ventura Salimbeni y Masolino da Panicale a quienes va dedicada este artículo.
El Dr. Roberto Volterri es autor de 40 libros, entre ellos IFO Flying Objects Identified (italiano).
Imagen superior: Foro Romano. Ruinas del Foro Romano en Roma, Italia durante el amanecer. (twindesigner / Adobe Stock)
Por Dr. Roberto Volterri
Referencias
Bedini, D. 1996. Madonna of the flying saucer. Notiziario Ufo July – August 1996
Birnes, W. 2016. UFO Hunters Book Two. Macmillan.
DaTrento, B. 2001. Liber epilogorum in gesta sanctorum. Sismel
Kroth, J. 2010. Aliens and Man? A Synopsis of Facts and Beliefs. Algora Publishing
Pinotti, R. 1996. Angeli, Dei, Astronavi. Mandadori
Pinotti, R. 2016. UFO: il fattore contatto: Alieni, intelligence ed esopolitica. Mondadori.
Stiebing, W. H. 1984. Ancient Astronauts, Cosmic Collisions and Other Popular Theories About Man’s Past. Prometheus Books
Von Däniken, E. 1972. Chariots of the Gods. Berkley, Publishing Group.
Van Däniken, E. 1973. The Gold of the Gods. Translated by Michael Heron (1 ed.). London: Souvenir Press